SOBRE REPRIMENDAS Y CASTIGOS A LOS HIJOS

“El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino , encuentra paz en su hogar”
Joham Wolfgang Von Goethe
1. Que sean pocos
Cuando se está reprimiendo continuamente como cuando se grita por todo, este medio educativo pierde su eficacia por lo que es mejor no abusar de ellos.
2. Cortos
Un castigo corto es mucho más que uno largo. Lo importante es que el hijo sepa que por su mala actuación merece-en justicia-un castigo y que lo tenga. De ordinario no hará falta que esté en penitencia durante semanas.
3. Proporcionados
El castigo debe imponerse en función de la falta cometida. La desproporción (que suele ser causa de que después no se exija) viene motivada con frecuencia por lo irritados que estemos en el momento de imponerlo.
4. Educativos
A través del castigo del niño, se pretende modificar una conducta inadecuada. Por esto los mejores castigos son los que aborrecen el hábito contrario. Por ejemplo si tú hijo ha dejado los juguetes desparramados por la sala de estar, una buena táctica sería pedir que los recoja y que, además, ayude a los más pequeños a recoger los suyos. Para que sea ordenado, de poco sirve dejarlo sin postre.
5. Comprendidos
Para que el castigo eduque ha de ser comprendido. El hijo tiene que saber por nuestras propias palabras por que se quedan sin ver la televisión (lo que es más importante), por qué tiene que pedir perdón cuando ha molestado a alguien.
6. Inmediatos
Con los más pequeños, el castigo debe ir procedido inmediatamente de una mala acción. Resulta poco eficaz poner un castigo al niño el día siguiente. A partir de los 9 o 10 años, puede ser conveniente que los hijos piensen ellos mismos qué castigo merecen por su comportamiento inadecuado.
7. Avisados con atención
Es más eficaz que la primera vez se razone por qué eso está mal y se advierta que la siguiente vez habrá un castigo. Cuando las faltas son graves o en cuestiones obvias no es preciso que el hijo esté advertido. Y si el castigo cumple las condiciones que hemos repasado, apliquémoslo. Si habitualmente antes sus súplicas levantamos el castigo, los hijos se acostumbran a no enfrentarse a lo que se han merecido. También hay que tener en cuenta que cada caso es distinto; cuando se tiene varios hijos es conveniente ser pacientes antes de tomar una decisión.

Autor: Fernando Coro minas

Articulos similares:

En: Actividades FamiliaresNovedades

Tags:

RSSComments (0)

Trackback URL

Deja tu comentario