AMISTAD, AUTORIDAD Y OBEDIENCIA
Jun 11, 2009 | 0 Comentarios

Cada niño que viene al mundo nos dice “Dios aún espera del hombre”.
Ranbindranah Tagore
Exígete en los mismos puntos en que aconsejas, mandas o corriges: es muy cómodo, sino, recordar que tienen que ser humildes, pacientes y ordenados, sin ir tú por delante con el ejemplo.
Mandan con afán de servir, sin dar la sensación de que lo haces por comodidad personal.
No exhibas demasiado la autoridad
No des lugar al temor o a la prevención.
Procura saber lo que hiere a cada uno, para evitarlo delicadamente si es preciso. Sé comprensivo y sé muy humano. Aprende a disculpar.
No te escandalices tontamente (supone casi siempre) falta de conocimiento propio.
Habla con llaneza y sin apasionamiento, sin exagerar, procurando ser objetivo. Aprende a discernir lo normal de lo preocupante o grave.
Habla con claridad, a cara. No seas blando, ni tampoco cortante: mantén una exigencia acolchada.
Sé positivo al juzgar y pon en primer término las buenas cualidades, antes de ver los defectos, y no los exageres.
No quieras fiscalizarlo todo. No quieras informarlo todo ama la diversidad en la familia. Inculca amor a la libertad y alma el pluralismo como un bien.
Respeta la intimidad de tus hijos, sus cosas, su armario su mesa de estudio, su correspondencia, y enséñales a respetar a los demás y su intimidad.
No dejes que se prolonguen demasiado las situaciones de excesiva exigencia. Para ello, debes estar atento a la salud y al descanso para que nadie llegue al agotamiento físico. Debes extremar los cuidados a los más necesitados (no todos los hijos son iguales,) para evitar que tomen cuerpo las crisis de crecimiento de madurez.
Libro: El poder invisible del Amor
Diego Merino Naranjo
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