ESCUELA DE GENTILEZA

La delicadeza es una virtud que sabe hacer grato a los demás todo lo que se haga; pero cuando una carece de ella, cada gesto y cada actitud pueden ser motivo de ofensas y de pena.
La delicadeza se adquiere con ejercicio continuo en el dominio de la propia lengua, en el control de los nervios, pero sobre todo en cultivar constantemente pensamientos nobles y gentiles.
Tumba de toda gentileza es la vulnerabilidad, que hace inclinar al hombre hacia la impureza y al orgullo, haciéndolo incapaz de comprender los grandes valores del Espíritu y de otorgarles el debido respeto.
Haz cuenta está a tu alcance para educar tu corazón a un profundo sentido de delicadeza. Una sana educada sensibilidad no sólo te permitirá gustar infinitamente más la vida por todo lo que tiene de verdaderamente noble y sublime, sino que será también ruta maestra para llegar a la verdad, al bien y a la felicidad.
Evita hacer amistad con compañeros que se nutren de vulgaridades. Es muy difícil tenerlos por amigos y no terminar como ellos. La amistad, cuando no encuentra amigos semejantes, los hace tales. Tu deseo de amigos y de compañeros simpáticos debe llevarse a buscarlos no entre aquellos que se faltan al respeto a sí mismo y a los demás, haciendo el papel de títeres donde quiera que estén, sino entre los que como tú tienen exquisita sensibilidad, corazón gentil y alma delicada.
Autora: J. T.

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